Colaboración con http://guardianes.org.mx

 

Qué mayor satisfacción nos puede provocar cuando al final del día o en algún

momento de respiro durante nuestra jornada, volteamos y vemos una sonrisa

dibujada en el rostro de nuestro hija(o) o nuestra alumna(o), una mirada brillante

que denota un sentimiento de seguridad y alegría en él o ella. Esa expresión nos

hace saber que estamos formando un vínculo juntos, vamos por el camino para

promover su desarrollo.

 

En el arduo esfuerzo y trabajo que implica educar, es frecuente que nos podamos

perder frente a tantos retos cotidianos, ¿qué nos puede guiar? ¿cómo

reorientarnos cuando estamos fatigados o agobiados? ¿qué necesita mi hijo(a), mi

alumno(a) y yo?

 

Sin duda hay múltiples respuestas, diversas posibilidades, sin embargo, la ternura

es un elemento fundamental para mantener y reavivar la conexión con los niños.

Nuestro papel como padres, cuidadores o educadores es favorecer su

crecimiento, fortaleciendo su autoestima, sembrando su curiosidad por aprender y

es justo ahí donde la ternura es nuestra herramienta principal.

 

Cuántas veces los niños y las niñas huyen de nosotros, fingen demencia frente a

sus deberes y nosotros perdemos el control, para que ellos colaboren, participen

con gusto y voluntad en las tareas propias de la escuela y del hogar, en ocasiones

tediosas y repetitivas hasta para nosotros, como recoger la ropa y los juguetes,

realizar las actividades del libro de texto, entre otras, necesitan reconocernos

como adultos cercanos a ellos, necesitan sentir nuestro apoyo, nuestra ternura.

 

¡Cómo, si tenemos tantas cosas que hacer y en tan poco tiempo! Date un respiro

profundo y recuerda que la ternura abre los canales de atención de tu hija(o) y/o

alumna(o) hacia ti, convierte esas tareas tediosas en un juego, usa tu imaginación.

 

Porque la crianza con ternura promueve la construcción de una relación entre

niñas, niños y adultos, caracterizadad por afecto, conexión, empatía y confianza.

Cuando los adultos ejercemos la crianza con ternura, nos basamos en 4

principios: somos mentores de niñas y niños, les brindamos amor incondicional y

basamos la construcción de nuestars relaciones en el buen trato. (Grellert, A. C.,

2014).

 

Sabemos lo difícil que en ocasiones resulta que una niña o niño se coma lo que le

preparamos, qué tal si pruebas hablarle con buen ánimo y decirle:

¡Ahora vamos a imaginar que somos tu personaje fantástico favorito, grande y

fuerte, así que comeremos juntos el plato que está aquí para llenarlo de energía!

Come con él o ella, jugando cual si fueran esos personajes que tanto le gustan.

 

Tu tono de voz, la expresión en tu cara, le dice todo a tus hijas e hijos sobre cómo

te sientes, si ellas o ellos te ve alegre, con ganas de compartir, su disposición

será positiva. Nunca está de más un ligero ataque de cosquillas, avioncitos, un

abrazo cálido para hacerles saber que estás con ahí. Con tus alumnas y alumnos una canción divertida, un par de chistes, explora tu estilo, lo que salga genuinamente de ti.

 

Recoger los juguetes, recoger la mesa o la ropa del piso, claro que se vuelve tedioso

para todos en el hogar, pero si te animas con música e invitas a tus niñas y niños

a recoger la casa o el aula si eres profesor, ambos disfrutarán del momento. El

hábito del orden y la limpieza tus niños lo recordarán como algo agradable, no

como una de las penas máximas que les imponen los adultos. Aprender hábitos

y reglas con ternura se convierte en un placer llevarlos a cabo.

 

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Quieres enseñarle a cuidarse y protegerse, no habrá mejor forma para distinguir lo

que le hace daño y lo que le hace crecer que el ejemplo de una crianza amorosa.

Cuando le pidas que se cubra porque va a llover o hace frío, un abrazo y una frase

tierna sellan tu intención: “¡Amor, vamos a cubrirnos de este clima para estar

sanos y así jugar lo que queramos!”

 

Cuando se le dificulta enormemente algún tema de la escuela, lo que más

necesita de ti, seas su madre, padre, cuidador o maestra, es sentir tu apoyo, darte

un par de minutos a pensar junto con ella o él y encontrar formas de resolverlo.

Necesita tu confianza para sentirse capaz de resolver el problema: “¡Vamos a

intentarlo juntos, se que eres muy capaz, sólo necesitas practicarlo!”

 

La ternura es el ingrediente que hace de la educación una experiencia dulce,

cálida para ti, las niñas y niños con quienes te relacionas, sobre todo una

experiencia significativa. Así conforme ellos crezcan llevaran tus enseñanzas

como escudo protector, como fortaleza, justo porque sintieron tu amor.

 

Nos gustaría conocer tus sugerencias, te invitamos a que nos escribas al correo

info@guardianes.org.mx o visítanos en www.guardianes.org.mx

 

Psicóloga Ileana Torres Ruiz

  • Maestra en Psicoterapia Infantil y docente universitaria
  • Conferencista en temas de prevención del maltrato y abuso sexual infantil en Guardianes.

 

Referencias

Bleichmar, E. (2007). Manual de psicoterapia de la relación padres e hijos. Buenos

Aires, Argentina: Paidós.

Landy, S.. (2009). Pathways to competence. Encouraging healthy social and

emotional development in young children. Baltimore: Brookes.

Grellert, A. C.. (2014). Marco Conceptual fundamentado de Crianza con ternura.

mayo 9, 2016, de World Vision International, Sitio web:

http://www.wvi.org/sites/default/files/Marco%20Conceptual%20de%20Crianza%20

con%20Ternura%20-%2027%20de%20agosto.pdf

 

 

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