¿Tu primer día de las madres?

 

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Recuerdo cuando era niña como eran los preparativos para la fiesta escolar más importante del año. Sin duda es la fiesta del día de las madres, el 10 de mayo. Entre bailables, manualidades y cucharones para la cocina, realmente creo que pocas veces éramos conscientes tanto niños como profesoras y sobretodo como familia de la importancia del reconocimiento a la labor de las madres. Para los mexicanos la madre es un símbolo muy unido a la vida espiritual del pueblo católico, es la virgen María, es la parte religiosa, mágica y sagrada de la maternidad. Sin embargo ahora que soy madre y que estoy en pleno ejercicio de mi maternidad y crianza, veo muchos paradigmas que son necesarios de transformar, muchas actitudes que cambiar, nuevas brechas que crear. Los veo puesto que soy una mujer realmente no convencional y esto me ha causado planteamientos muy profundos sobre este tema, tal vez demasiado un par de veces.

Mi primer dia de las madres fue muy a mi estilo ya que realmente odié toda la parafernalia mercadológica que me veía como un pretexto para que se gastaran unos cuantos pesos en regalos “para la mamá”, donde decían que mi sueños dorados son licuadoras, una sala nueva, unos chilaquiles gratinados. ¿Dónde están las verdaderas necesidades de las madres? ¿Dónde están las necesidades actuales de la familia? Investigando en lo que me ofrecían las propuestas alternativas me sentí más cómoda e identificada, creo que cada madre debe de buscar su lugar y no sólo ser receptáculo de las ofertas mediáticas. Sobre todo en la parte de redes sociales y blogs, he encontrado que hay más autenticidad en el discurso materno ya que las madres son las que hablan, las inspiradoras madres contestatarias y amorosas que me encantan, que dicen lo que realmente aman las madres y los hijos, sus necesidades, lo que realmente es la expresión de los sentimientos y emociones de las relaciones madre-hijo y en el núcleo familiar con una pasión auténtica.

Creo firmemente que las madres deben de atreverse a decir lo que piensan, a reunir el coraje de desmitificar el rol de la maternidad en la sociedad donde la madre deja de nutrirse y crecer para ella misma, no sólo en las particularidades de cada país a donde pertenecen, sino a nivel global. Ahora que soy madre me he vuelto más fuerte e informada, más capaz de defender mis derechos y los de mi hijo, más capaz de decidir lo que es mejor para mi y mi familia, más capaz de decir lo que no me parece y lo que sí, más responsable de la seguridad de los mios, más consciente de la necesidad de diseñar mi propia forma de vivir, de elegir lo que me hace sentido y defenderlo pese a la critica social, familiar y económica del entorno.

Antes de madres fuimos hijas, y crecimos en ese mismo sistema que hoy nos aplaude o nos derriba, el sistema del que necesitamos muchas veces sentir apoyo y aceptación para iniciar nuestro camino de formación de la familia, pero que es un sistema sumamente tradicional y debo decirlo “intolerante“. Es necesario reflexionar y sentir un profundo agradecimiento a nuestras madres, a los padres, de los cuales tomamos la vida que nos sostiene y a quienes debemos agradecer nuestro temple. También es necesario analizar esa parte tan íntima de nuestra relación familiar, de nuestra historia para dar un siguiente paso, una siguiente aportación en la forma de vida de nuestra propia familia y para la sociedad.

Es necesario transformar aquellas creencias que a nuestras madres les causaron sufrimientos, conflictos y que hoy son un reto en nuestros núcleos. Las invito a pensar en identificar esa herencia de prejuicios sobre el rol de la maternidad en nuestras nuevas familias; tenemos hoy nuevas herramientas que nos ayudan a aprender y son canal para expresar y pasar la voz a aquellas madres que como nosotras quieren ser protagonistas de su propia vida, compañeras y guías felices de sus retoños. Sobre todo el descubrir la manera de liberar de culpas y resentimientos al personaje de la madre en la sociedad para volverlo un ente clave, respetado y reconocido por su labor dentro y fuera del hogar.

Me encantaría que en el futuro los días de las madres de la escuela de mis hijos fueran mesas redondas de debate sobre los temas clave de la familia mexicana, que se realizaran conferencias sobre la gran labor de las madres en la crianza, concientizar sobre la necesidad del liderazgo positivo en la familia, del respeto a las mujeres y niños, de la importancia del lenguaje del cariño en la relación de pareja. Quisiera un diez de mayo donde se hablara de la equidad de género y como se puede lograr empezando desde casa por el ejemplo de las madres. Sería genial hablar sobre el burn out materno, sobre como este desencadena violencia intrafamiliar hacia los niños y enfermedades que provienen de una falta de equilibrio emocional como la diabetes, obesidad, hipertensión, cáncer… en otros países ya se identifican como padecimientos del ama de casa (será que ya no se puede evadir esta realidad).

Un diez de mayo donde los niños nos hablen, nos digan que les gusta de sus mamás y que quisieran que ellas cambiaran. Un primer diez de mayo para muchas donde se encuentren libres de decir lo que quieren, sienten y piensan, estando apoyadas por muchas otras que ya no quieren estar subidas en un pedestal, sino siendo mujeres activas, auténticas, con voz y responsabilidad. Un diez de mayo como hoy, donde tengo una gran sonrisa y una sensación de paz al compartir una visión y maternidad con mi familia y con tod@s ustedes.

Gracias por leerme y los invito a conocer más de Playmommy “Mamás felices crían niños felices”, este 18 de mayo las invitamos a nuestro primer día de las madres al estilo Playmommy, tendremos actividad de networking de mamás, reflexión sobre el Burn Out materno, música para escuchar y bailar, una bella tarde para ustedes. ¡Feliz primer diez de mayo cibermamás!

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