Abrazos y caricias son sumamente importantes para el desarrollo del ser humano. ¿Has contado cuántos abrazos das a tus hijos en el transcurso del día?

¿Sientes que ha cambiado la frecuencia del abrazo mientras cambia su edad? ¿Cuántos abrazos das a tu pareja? ¿A los amigos? ¿A ti como adulto te abrazan tus padres? Las neurociencias hoy apoyan científicamente la parte más sensible del corazón humano: necesitamos de amor y cuidados para sobrevivir en nuestra infancia principalmente. También lo requerimos por el resto de nuestra vida para tener una sensación de plenitud con las personas que convivimos con mayor frecuencia, es decir en casa.

Este amor lo percibimos consciente e inconscientemente con nuestros sentidos, principalmente con el contacto físico, traducido en caricias, abrazos, besos y miradas respetuosas. Si un ser humano cuando es cuidado no es mirado a los ojos, no puede construir su identidad en todo su potencial, no se siente reconocido ni amado, y eso se reflejará en la forma en que se adaptará en la familia que lo recibe para formar vínculos afectivos con la madre, padre o cuidador principal. En el futuro esto también determinará su forma de establecer relaciones de pareja, la emotividad que demuestre a sus hijos y personas significativas.

Esta demostrado que los patrones de vinculación emocional son transgeneracionales, es decir se transmiten de padres a hijos por medio de nuestras conductas y reacciones químicas de nuestro organismo.

Para construirnos necesitamos reflejarnos, mirarnos y abrazarnos en el otro, éste es un principio psicológico que demuestra que el ser humano necesita de un grupo o familia para sobrevivir y desarrollarse sanamente.

El abrazo se convierte entonces es un ejercicio sumamente importante para demostrar amor, afecto y contención a nuestros hijos y pareja, es decir en la familia. Es difícil, ya que además de ser un acto de amor incondicional, también nos hace contactar con nuestro pasado, nuestra familiaridad con dar y ser abrazado. Para algunos es algo espontáneo pero para otros puede ser un verdadero martirio, de ahí reza el dicho que “nadie puede dar lo que no tiene” pero la ciencia y la psicología nos dicen que si se puede generar un cambio para ser un abrazador profesional en la familia, sobre todo con tus hijos.

 

¿Quieres hacer un experimento?

ABRAZOS

¡Aquí va!

Realiza un registro de los abrazos que das y que recibes en tu familia por una semana, contabiliza y los siguientes días haz el reto de irlos auméntalos gradualmente hasta llegar a dar y recibir 12 abrazos al día.

¿Qué beneficios darás y recibirás en tu familia si te conviertes en una abrazadora o abrazador profesional?

  1. Aumentarás la oxitocina en casa. La oxitocina es un neurotransmisor que promueve la sensación de alegría en nuestro sistema; también reducirás el cortisol la hormona que liberamos cuando nos estresamos demasiado.
  2. Aliviarás los berrinches. Tanto de los hijos como de los no tan pequeños en casa.
  3. Reducirás la sensación de soledad. Se sentirán en casa realmente acompañados y conectados.
  4. Favorecerás la comunicación. Demostrar el cariño con abrazos ablanda nuestras barreras y favorece la confianza en el otro.
  5. Fortalecerás la autoestima. Como comentamos, para sentirnos amados y valorados necesitamos amor traducido en acciones y una de estas es ¡dar abrazos!

 

¡A subir esos niveles de abrazos en casa

con los niños y pareja, contágialo a tu familia!

 

Nosotros ya empezamos, ¡Cuéntanos tu resultado!

 

Gracias por leernos

One thought on “¿Cuántos abrazos das en casa?

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